La decepción o la frustración son sentimientos frecuentemente vividos por las personas y que hieren profundamente. Son origen de sufrimientos importantes, y no raro traen junto disgusto y resentimiento. Cuando se decepcionan con la actitud de otra persona se ponen resentidas, con bronca, con rabia, pueden alimentar esta rabia hasta transformarla en odio, que se quedan rumiando por largo tiempo, a veces por el resto de la vida.

Evidentemente que en su lógica, la culpa es siempre del otro. O por que alguien hizo alguna cosa "Errada", o porque dejó de hacer aquello que tanto esperabas que hiciera. Como dijo alguien: “Errar es humano, pero encontrar alguien en quién poner la culpa es más humano aún”.

En la práctica, LA DECEPCIÓN o LA FRUSTRACIÓN NO tienen NADA QUE VER CON LA OTRA PERSONA.

Vamos reflexionar un poco sobre esta cuestión y buscar a entender cómo se da este proceso.

 

Lo fundamental es darnos cuenta que en este proceso todo pasó en nuestra mente: Fui yo quien creó la expectativa, fui yo quien hizo la fantasía de cómo las cosas deberían suceder y como no sucedió lo que yo esperaba, soy yo quien está generando la reacción de frustración o decepción bien como la bronca, la rabia y el disgusto y resentimiento, si yo me quedo rumiando aquella situación. El otro, en la mayoría de las veces ni tomó conocimiento del hecho o solamente sintió el efecto en una respuesta grosera, en un gesto brusco, en una cara fea que no tiene ni idea de la razón para tanta bronca.

Es probable que si yo me hubiera expresado, si hubiera dicho lo que yo querría o como me gustaría que el otro actuara, él/ella lo habría hecho sin problema ninguno. O podría haberme dado una respuesta o una justificación que me dejaría satisfecho/a sin necesidad de generar todo el drama que fue generado.

O aún darme cuenta que mi cobranza no tiene razón de ser.

¿Por qué el otro tiene que hacer alguna cosa que no le gusta o que tal vez ni sepa como hacerlo simplemente porque yo quiero?

lo que propongo es una toma de consciencia de cómo se da este proceso, la comprensión del mecanismo y del hecho es que puede llevar a una mudanza de actitud. Esto mismo, lo que muda es la actitud, la consciencia de que yo puedo elegir entre una y otra manera de actuar:

·  Aceptar que la historia es mía, que la expectativa es mía y, por lo tanto, la responsabilidad también es mía. Con esto no genero culpas ni para mí ni para el otro.

·  O seguir rumiando la situación, haciendo un drama y creando una confusión.

Comprender que seguir alimentando el disgusto, el resentimiento, la bronca, la rabia es estar tomando veneno y esperar que el otro se muera.

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