Ando ganas de encontrarte. A mí sí que me gustan tus piernas mecerse como si fueran olas. Por lo que se ve me gustó tu mar y tu canoa. Sólo una cosa te digo: yo necesito un abrigo, que en esta tierra hace frío si no estás al lado mío. Y como vos no hay ninguno, no brilla tanto la luna.
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